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Escrito por Posgrados Empresas.

Miguel Ángel Capuñay mencionó en un post anterior dos de los principales errores al entrar al comercio exterior. Sin embargo, para él existen unos ciertos mecanismos legales que pueden permitir al empresariado aventajarse para lograr una exportación e importación exitosa, así como tener un respaldo frente a las malas intenciones de algunos clientes extranjeros.

Cláusulas

En primer lugar, para Capuñay, la relación comercial entre el exportador y el cliente extranjero debe plasmarse en un contrato de compra-venta internacional con las cláusulas de arbitraje bien definidas. Es decir, condiciones que obliguen tanto al exportador como al cliente extranjero a cumplir su parte y a establecer una entidad –consensuada por ellos mimos– para subsanar cualquier complicación o inconveniente en las transacciones.

“Por lo general, suelen ser asociaciones sin fines de lucro de países sin ninguna relación con los involucrados. Un ejemplo de esto puede ser la Cámara de Comercio de Quito”, sostuvo.

De no darse esta disposición, la única opción que tiene el empresario es la de viajar al país del cliente y contratar a un estudio de abogados para efectuar una demanda, por ejemplo, de incumplimiento de pago por envío de mercancías. “Lo que claramente es un sobrecosto que puede llevar al exportador a perder la inversión realizada”, expresó.

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Cartas de crédito

En segundo lugar, es necesario el uso de un medio de pago idóneo y que se rija por las normas internacionales para este tipo de transacciones. Uno de ellos, resaltó, es la carta de crédito especial, las cuale permite que una persona indique a un banco que concrete un pago a un tercero, siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones. Asimismo, detalló que existen dos entidades bancarias involucradas: uno en el país de quien importa y emite la carta, y otro en la nación del exportador que recibirá el pago.

No obstante, el abogado agregó que –pese a que resulta muy seguro para el exportador, ya que garantiza en cierta medida el cobro de su mercancía– como contraparte, cabe destacar que es un instrumento de pago independiente del contrato que dio origen a la relación entre las partes negociantes, por lo que tiene un costo adicional.

Drawback

En tercer lugar, es adecuado utilizar un “drawback” o, en español, la restitución simplificada de derechos arancelarios en español. Este mecanismo consiste en que, si una empresa exporta un bien y en ese bien ha utilizado un insumo, materia prima, parte, pieza o componente extranjero, le da derecho de cobrar el 3% al Estado en valor del embarque que se está realizando.

“Así este fondo entregado sirve para cubrir, por ejemplo, gastos corporativos internos como la distribución de la planilla, el pago de préstamos al banco o proveedor. Lo que finalmente beneficia a muchos traders de productos estacionarios”, explicó.

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